domingo, 26 de marzo de 2017

Tumores en 3D


El cirujano que imprime tumores en 3D para combatir el cáncer infantil


El reto del cirujano catalán Lucas Krauel (Barcelona, 1973) lleva años siendo el mismo.  Su mayor desafío es el neuroblastoma. Un tipo de tumor muy agresivo que se forma en el tejido nervioso y se desarrolla principalmente en niños. "Son casos muy difíciles de operar porque el tumor rodea vasos sanguíneos y arterias. Si no podemos quitar el tumor, el porcentaje de supervivencia disminuye", explica Krauel en la feria Global Robot Expo de Madrid.

Un grupo de ingenieros de la Universidad Politécnica de Cataluña le propuso utilizar impresoras 3D para hacer reconstrucciones exactas de los tumores que había que extirpar. Estas maquetas permiten a los cirujanos ensayar antes de la intervención real, conocer la manera más efectiva de abordar el tumor, reducir el tiempo de la operación, ganar seguridad y evitar complicaciones. "Cuanto mejor te prepares una cirugía, más probabilidad de éxito tienes", cuenta.

Krauel no se olvida del primer éxito. Se llamaba Marc, tenía cinco años y llevaba ya cuatro con un neuroblastoma en el abdomen. Le habían intentado operar dos veces, pero el tumor rodeaba varios vasos sanguíneos y no se podía extraer. Con los datos de una TAC y de una resonancia se realizó una reconstrucción digital en 3D del tumor, de las arterias y de los órganos afectados. La maqueta se imprimió en dos materiales: plástico duro para la parte intocable (los vasos sanguíneos, los riñones y la columna vertebral) y una resina blanda para el tumor.
La silicona de la réplica en 3D permite "ensayar de forma muy real" los movimientos para despedazarlo.  Han pasado casi tres años desde esa primera vez y el niño está curado, llevando una vida normal.


(A la izquierda, reconstrucción digital del tumor. 
A la derecha, impresión en 3D con dos tipos de materiales.)


Después de Marc han venido otros cuatro niños. Todos con neuroblastoma de alto riesgo. Todos extirpados con éxito. En todos, el volumen del tumor se correspondía de forma exacta con el prototipo, según el estudio que publicaron en el World Journal of Surgery en 2015, Krauel y otros siete expertos.

El equipo de Krauel en el Hospital Sant Joan de Déu se ha convertido en una referencia en utilización de esta técnica. "Somos pioneros en impresión 3D porque realmente pensamos que el futuro va por ahí. Tenemos ganas de que esto salga adelante", explica. 
Solo otro hospital, el Boston Children’s Hospital (EE UU) hace también impresiones 3D de tumores.

Esta técnica, de momento, es carísima. No tenemos financiación para aplicarla a muchos casos. La impresión de cada prototipo cuesta 3.000 euros. Una cifra que les impide ensayar todo lo que les gustaría. Otro inconveniente es el tiempo. De momento, son los cirujanos y los técnicos quienes tienen que revisar todas las imágenes que componen la reconstrucción digital en 3D. Un proceso que les puede llevar una semana; la impresión pueden tenerla en 48 horas.

¿Qué se necesita para avanzar más rápido? "Un software que, a partir de las imágenes del TAC y la resonancia, pueda hacer la reconstrucción digital en 3D y que la tenga en media hora para poder estudiarla. Que se pueda enviar a la impresora y tenerla en un material barato, que valga 300 euros. Entonces, podremos demostrar con un grupo grande que esto funciona", describe Krauel.

 La impresión en 3D está despegando en el campo médico, donde ya se está empezando a utilizar para la impresión desde huesos, músculos y cartílagos hasta maquetas de corazón y medicamentos. Krauel está convencido de que la generalización conseguida para las prótesis, podrá conseguirse también para los tumores.


Creo que la impresión 3D es algo muy interesante y mediante la cual podemos lograr cosas fascinantes como la cura de algún tipo de cáncer complicado, como acabamos de ver.
Sin embargo, puede ser delicado el uso que se le dé a estas impresoras por lo que habría que cuidar en manos de quién caen (creación de armas y balas...)
Además, con el paso del tiempo se encontarán materiales menos costosos y ese problema desaparecerá, siendo más accesible el empleo de impresoras 3D.


Fuente:

http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2017/03/21/actualidad/1490120704_557865.html



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