18 cumpleaños de google. Cosas que se hacían antes de que apareciese Google.
Google ha cumplido 18 años.
En realidad, no es tanto. Pero el buscador (y el resto de sus
servicios) es tan ubicuo que en ocasiones nos parece sinónimo de todo
internet. Pero, obviamente, había internet antes de Google.
- ¿Dónde buscábamos antes de Google?
Google no fue el primer buscador ni tampoco fue el más
popular durante sus primeros años. Yahoo, Altavista y Lycos eran algunos
de los sitios a los que preguntábamos dudas importantes.
Pero hoy en día, las webs de Google son las más visitadas de internet y la empresa controla el 65% de las búsquedas, como explica Andrew Keen en Internet no es la respuesta.
En mercados como Italia y España se llega a superar el 90%. Otro dato:
en 2014 se hacían 4 millones de consultas por minuto en este buscador.
- ¿Y seguimos visitando las bibliotecas?
El Ministerio de Cultura publica datos,
pero solo desde 2010: el número de visitas a las bibliotecas públicas
permanece estable en torno a las 2,7 por habitante desde entonces.
El buscador es tan popular que se habla de “googlear”, verbo que en inglés, to google, está incluido desde 2006 en los diccionarios de Oxford y de Merriam-Webster,
que documenta su primer uso en 2001. Ya en 2002 fue una de las palabras
del año para la American Dialect Society, que consideró que la
expresión del año fue “armas de destrucción masiva”.
- ¿Antes memorizábamos más?
Google es uno de los servicios que funciona a modo de “memoria externa”, como escribe Clive Thompson en Smarter Than You Think. Hay mucha información que no necesitamos ni siquiera anotar, ya que
podemos buscarla muy fácilmente. También podemos incluso buscar entre
nuestros documentos, si usamos Google Docs, con lo que no hace falta ni
que tengamos todo nuestro trabajo organizado.
Gmail existe desde 2004. En 2015 había más de 100 millones
de usuarios registrados en el servicio de correo de Google y se ha
convertido (casi) en un estándar: es muy habitual tener una dirección de
nuestra empresa para el trabajo y otra de Gmail que consideramos
particular.
Antes de Gmail, era común que abriéramos cuentas de correo en Hotmail (hoy Outlook) y Yahoo (que, por cierto, sigue siendo la tercera web más visitada), además de en otros servicios ya fallecidos como Terra, Eresmas y Mixmail, entre otros.
Son muchos quienes lamentan que cada vez escribimos correos
electrónicos más cortos y más funcionales, y que ya no dedicamos tanto
tiempo a intercambiar correspondencia con otras personas. Quizás, sea por influencia del móvil: muchas veces contestamos desde el
teléfono, donde no es tan agradable pasar un rato tecleando. Otros van
más allá y sugieren que antes de internet escribíamos cartas, hábito que
no se ha visto reemplazado, sino que simplemente ha muerto.
- ¿Cómo sabíamos dónde estábamos?
Hoy en día es casi imposible perdernos. Abrimos el móvil y tenemos a mano Google Maps, la app de localización más usada si exceptuamos a los usuarios de Apple:
Apple Maps viene preinstalada en los iPhone y hasta la llegada de la
nueva versión del sistema operativo de la compañía, ni siquiera se podía
borrar.
Google Maps existe desde 2005 y aunque no ha reemplazado
del todo a los navegadores GPS y a los planos de papel, se usa a menudo
para saber dónde queda el bar en el que nos están esperando y para
programar viajes por carretera.
Antes se utilizaban muchas más guías de papel, ya fueran
las de ciudades que consultaban los taxistas como las de carreteras que
estaban guardadas en muchos de los coches de nuestras familias. Tenían
su propia ley de Murphy: la información más importante siempre quedaba
en un borde o en un doblez.
También consultábamos otros servicios online para programar rutas largas, como Vía Michelin y la Ruta Campsa (hoy Guía Repsol), por poner dos ejemplos.
- ¿Demasiado poder para una sola empresa?
Por poco que entremos en Internet, lo normal es usar Google
varias veces al día. Ya sea para buscar algo, para ver un vídeo
(YouTube es propiedad de Google desde 2006) o para leer algún blog
(Google compró Blogger en 2003).
Se trata de la segunda marca global más valiosa, después de Apple y según la revista Forbes. Y todo esto gracias a un modelo de negocio que en ocasiones se ha llamado Googlenomics
y que ha sido replicado por muchas empresas de internet. Consiste en
ofrecer gratis sus servicios a los consumidores, que a cambio
proporcionan, muchas veces sin saberlo, toda la información que la
empresa puede extraer: qué buscan, desde qué dispositivo, a qué horas,
qué páginas visitan (el navegador Chrome también es de Google) y por
dónde se mueven, entre otros datos que comentábamos en este artículo.
Su objetivo: vender publicidad. Le va bien, ya que en 2015 Google se llevó la mitad de los ingresos publicitarios en Estados Unidos.
Como recuerda Keen, “todos trabajamos gratis para Facebook y Google,
fabricando los datos personales que hacen que estas empresas sean tan
valiosas”. Este modelo permite a la empresa contar con 46.000 empleados,
que en su opinión es muy poco para los ingresos que genera, sobre todo
en comparación con otras compañías que mueven volúmenes de negocio
comparables.
En mi opinión, Google es una herramienta muy útil y fácil de utilizar. Todas las respuestas a nuestras preguntas están ahí. Sin embargo, es una lástima que se hayan reemplazado los libros (entrre otras cosas) por internet. Nos acomodamos demasiado teniendo tan metido en la cabeza que TODO está en internet, todo esfuerzo que se hacía anteriormente por aprender o buscar la respuesta a alguna inquietud que se tuviera ahora se reduce a buscar en internet, y en unos pocos segundos tienes la respuesta. Y nos conformamos con eso.